La Prostitución.

PROSTITUCIÓN
TEOLOGÍA MORAL
SUMARIO
I. Definición.
II. Historia:
1. La prostitución sagrada;
2. La prostitución profana;
III. La prostitución hoy.
1. Los organizadores de la prostitución;
2. Las prostitutas:
a) Las categorías de las prostitutas,
b) La figura de la prostituta
c) La prostitución infantil,
3. Reflejos sociales:
a) Los clientes,
b) Difusión de la prostitución,
c) La prostitución y las enfermedades venéreas,
d) La prostitución y la criminalidad.
IV. Normativas legales:
1. La reglamentación,
2. El prohibiciomsmo;
3. El abolicionismo;
4. Régimen legal de la prostitución en España.
5. Resolución del Parlamento Europeo en materia de prostitución.
V. Análisis sociológicos:
1. Las teorías sociológicas particulares:
a) El factor biopsíqaico,
b) El factor económico;
2. Las teorías sociológicas generales:
a) El ambiente,
b) La estructura de la sociedad.
VI. Orientaciones ético-sociales:
1. La teoría de la liberación sexual
2. Las posiciones católicas:
a) La tolerancia,
b) La reglamentación,
c) La prohibición jurídica,
d) Reflexión final.
________________________________________

I. Definición
El fenómeno de la prostitución es complejo, y como tal no fácil de definir. Además hay que distinguir la prostitución del comportamiento prostitutivo. -La prostitución, como actualmente se concibe, se realiza cuando una persona concede con frecuencia a otros su cuerpo por dinero. Generalmente la ejercen las mujeres, pero también hombres y niños, y las prestaciones sexuales pueden relizarse de forma heterosexual o bien homosexual. -La llamada prostitución hospitalaria, o sea la costumbre existente en algunos pueblos primitivos de conceder al huésped la propia mujer, la hija o la sierva, no ha de considerarse prostitución en el sentido comercial del término. Otro tanto hay que decir de la prestación esporádica de la propia mujer a ciertos parientes o compañeros, uso que existía en algunos pueblos e África oriental (y también en otros países), comparable al fus primae noctis de los señores medievales. -También la prostitución sagrada, como se indicará luego [/abajo, II], ha de distinguirse de la prostitución comercializada. -Por comportamiento prostitutivo hay que entender toda explotación del propio cuerpo por intereses no afectivos, como puede ocurrir en personas fáciles a darse para obtener ventajas ocasionales, o en personas obligadas a ceder a los chantajes de quien puede favorecerla en el trabajo o en la carrera. De algún modo entra en nuestro comportamiento prostitutivo el de quien se casa sin motivaciones afectivas, aceptando pasivamente la relación sexual consiguiente.
II. Historia
Se dice comúnmente que la prostitución es la más antigua de las profesiones; sin embargo, no se la ha encontrado entre los pueblos etnológicamente más antiguos. Tuvo origen y se desarrolló en la forma típica comercializada sólo en civilizaciones avanzadas y a la vez más complejas a nivel social y moral.
1. LA PROSTITUCIÓN SAGRADA. En los pueblos del Oriente cercano y de la cuenca del Mediterráneo existía la prostitución sagrada. Se la encuentra también en algunas regiones de la India, donde las prostitutas, llamadas deva-dasis (siervas y esclavas de los dioses), eran cantoras y bailarinas y disfrutaban de particular instrucción. Las meretrices del culto, consideradas como mujeres sagradas, atestaban los patios de los templos y eran consideradas como transmisoras de las virtudes fecundativas. Su presentación revestía carácter de un acto social piadoso, en el cual las relaciones sexuales colectivas eran legítimas como cumplimiento de un ritual sagrado. En los templos, como en Babilonia, no faltaban los prostitutos varones. También en Palestina y en Siria la prostitución era de carácter religioso, y éste es el motivo de la severa condenación de esta práctica, designada como "fornicación con los dioses extranjeros", en el Pentateuco (cf Dt 23,18; Lev 21,7.9.14) y en los profetas. Sin embargo, la condición de prostituta no se consideraba infamante entre los hebreos.
2. LA PROSTITUCIóN PROFANA. La prostitución indiscriminada y comercializada, llamada también profana, florece muy pronto junto a la sagrada, pero se distingue de ella por una diversa mentalidad. En la prostitución sagrada la sexualidad se entiende como valor que se ejerce en dependencia de la divinidad, y el lucro derivado de las prestaciones va a beneficio sobre todo del templo; en la prostitución profana prevalece el uso arbitrario del cuerpo y el interés comercial, como ocurre hoy.
Probablemente se remontan a Solón (hacia el 600 a. C.), en Grecia, las primeras reglamentaciones de las casas comerciales de prostitución, llamadas "dicteria" o "burdeles", algunas particularmente lujosas para clientes de las clases sociales más elevadas, y otras más económicas para una clientela menos acomodada.
La prostitución profana, tanto femenina como masculina, se estructuraba según una jerarquía. La categoría más elevada de las prostitutas entre los griegos era la de las ¡heteras, dotadas de notables cualidades flsicas y culturales, que gozaban de particular influencia en hombres políticos.
En Roma inicialmente las prostitutas pertenecían a la clase más baja (prostibula). Después de la segunda guerra púnica (218-201 a.C.) comenzaron a difundirse las cortesanas, que eran llamadas meretrices (las que ganaban). Al numeroso grupo de las meretrices pertenecían cantadoras, tocadoras, mimas y bailarinas. La cultura romana consideraba útil su presencia para satisfacer el desahogo sexual y por la tasa especial debida al fisco; pero, a diferencia de la mentalidad griega, la prestación de las prostitutas era considerada infame; por eso no podían adornarse con los indumentos reservados a las matronas y tenían que vestir una túnica corta de color oscuro.
Después del advenimiento del cristianismo algunos emperadores, sobre todo Teodosio (347-395) y Justiniano (482-565), dictaron leyes severas contra los explotadores de la prostitución, los proxenetas, que habían llegado a prostituir a niñas de menos de diez años de edad. Pero las prescripciones no tuvieron los efectos esperados.
En la Edad Media la historia de la prostitución es una sucesión de tentativas de represión y de reglamentación. En su mayoría, la concesión de los "burdeles" era tolerada y se regulaba por sanciones fiscales, que provocaban codiciadas ganancias. Toda reunión numerosa, como las ferias y los mercados, veía acudir legiones de meretrices; las mujeres públicas acompañaban a los ejércitos.
En el renacimiento se difundieron las cortesanas -llamadas así porque vivían junto a las cortes-, que repetían el fenómeno de las heteras griegas, exaltadas y cantadas por los literatos. Desde el siglo xvi las autoridades comenzaron a preocuparse por la difusión de las enfermedades venéreas, por lo cual se prescribía a las prostitutas visitas sanitarias periódicas, prescripciones que se acentuaron en los siglos siguientes.
La reforma protestante y la contrarreforma difundieron una mentalidad más severa contra la prostitución; muchos burdeles fueron cerrados, aunque la prostitución no fue legalmente suprimida. Precisamente en Francia por el mismo período comienza a difundirse la "galantería"; a menudo las damas de corte son cortesanas particularmente influyentes: piénsese en la Pompadour -la favorita de Luis XV (17101774)-, que protegió a filósofos y escritores.
III. La prostitución hoy
Nos limitamos aquí a algunas referencias a la prostitución como se presenta hoy, sin precisar las diversificaciones que se encuentran en las diversas culturas.
1. LOS ORGANIZADORES DE LA PROSTITUCIóN. En la base de la prostitución hay una extensa organización can ramificaciones internacionales, que impone un código de comportamiento; es la única ley que las prostitutas y sus explotadores se sienten obligados a respetar.
La organización de la prostitución se llama proxenetismo, en la cual actúan cuatro categorías distintas: los protectores, los dueños de los locales en los cuales tiene lugar el comercio prostitutivo, las alcahuetas y los traficantes. - Normalmente las prostitutas obran bajo la guía de un protector, que a menudo se convierte en el amante parásito de la prostituta, al que ella ama y teme. Al protector le incumbe atraer a las prostitutas: muchachas descarriadas, huidas de casa o a la búsqueda de aventuras en concursos (más o menos trucados) de belleza o de cine. Se comienza con algún cliente y con muchos regalos. Pero muy pronto la muchacha descubre en el protector a su amo absoluto, que puede también venderla a otro protector. Aunque en proporción menor, también hay mujeres que hacen de protectoras. - El dueño es el amo del local puesto (totalmente o en parte) a disposición de los encuentros con las prostitutas. - Alcahueta es la mujer que conoce el arte de seducir a la muchacha disponible a la prostitución, la pone en relación con el protector o directamente con los clientes y le enseña el oficio. - El traficante es el colocador, pagado por una comisión de protectores o dueños de casas que se compromete a trasladar prostitutas tanto a nivel nacional como internacional.
2. LAS PROSTITUTAS. Para simplificar el lenguaje se usa aquí el término femenino, por ser mujeres la mayoría de las personas que se prostituyen; pero todas las consideraciones hay que referirlas también a los varones.
a) Las categorías de las prostitutas. Las personas que se prostituyen se dividen habitualmente en profesionales, semiprofesionales y ocasionales. 0 Para las profesionales el único verdadero oficio es la prostitución, lo cual implica una mentalidad, un tenor de vida, una capacidad de seducción y de selección de los clientes. Entre las profesionales está el ejército de las paseadoras, que son colocadas por los protectores en lugares céntricos o periféricos de ciudades o pueblos según la edad y el atractivo. Su exhibicionismo es lo que provoca reclamaciones periódicas e intervenciones ocasionales por parte de las autoridades públicas. Entre las prostitutas de la calle están las clacson-girls, que actúan a bordo de coches a veces particularmente lujosos. 0 Las semiprofesionales ejercen habitualmente la prostitución juntamente con otros trabajos del todo honestos o bien junto con un trabajo expresamente adquirido porque permite "ejercer", como podna ser el de camarera, masajista, entraineuse (muchacha que divierte a los clientes en locales como cabarets, night clubs, etc.). Es claro que tales actividades normalmente son desarrolladas por personas (y son la mayor parte) que no tienen intención alguna de prostituirse. Entran entre las prostitutas semiprofesionales, aunque se distinguen de ellas como categoría considerada más elevada, las call-girls: mujeres -tales son en su mayoría- disponibles a una llamada (ca11) telefónica. Externamente su personalidad debe parecer irreprensible. El giro del trabajo se establece por cita con una clientela reducida, pero refinada. 0 Las ocasionales son mujeres que inicialmente no intentan ser prostitutas, pero se ofrecen ocasionalmente por oscuros impulsos de naturaleza psíquica o para procurarse lucros extraordinarios. Las ocasionales se convierten fácilmente en prostitutas habituales.
b) La figura de la prostituta. Según los datos estadísticos, las prostitutas provienen en su mayoría de las clases sociales inferiores, generalmente de ambientes familiares desorganizados y moralmente disgregados, y se ven empujadas por el deseo de una ganancia fácil. Sin embargo, en las estadísticas no están comprendidas las prostitutas semiprofesionales, y sobre todo las call-girls, entre las cuales se encuentran personas con estudios y de buena posición, que han realizado de modo consciente su elección.
La prostituta comienza su carrera a una edad joven o muy joven (en su mayoría antes de los veinte años); van en aumento las que comienzan ya entre los doce y los trece años: se trata de muchachitas escapadas de casa o inducidas al "oficio" por sus propios familiares.
Hay que distinguir la psicología originaria de la prostituta de la adquirida en el ejercicio de la prostitución. Inicialmente se trata de muchachas normales, que en general han frecuentado los comienzos de los estudios secundarios. Su personalidad se debilita de forma profunda según van avanzando en la "carrera", en gran parte a causa del régimen de vida: malos tratos y pretensiones de los protectores, consumo abundante de alcohol y ahora también de droga, a la que recurren para darse ánimos y superar momentos de particular desaliento.
No consta normalmente que la prostituta sea una hipersexual. Habitualmente su prestación carece de participación psíquica; de lo contrario no podría prestarse a relaciones continuadas con clientes. Es más, la obligación de las prestaciones con toda especie de hombres puede hacer nacer en ella una aversión al sexo masculino.
La prostituta a menudo desprecia a las personas honestas y normales que han de someterse a un trabajo común para ganarse la vida.
Particularmente fuerte es en la prostituta el amor materno cuando tiene un hijo.
En numerosas historias de prostitutas se ve que en un cierto momento las interesadas tienen una percepción exacta de su disgregación moral, de la cual, sin embargo, estiman que no pueden librarse (no faltan entre ellas tentativas de suicidio). Sin embargo, son posibles, aunque difíciles, las recuperaciones morales de prostitutas si reciben ayuda de instituciones privadas o gubernativas.
c) La prostitución infantil, por desgracia, ha existido siempre, pero actualmente ha adquirido proporciones industriales. Se la conoce en los países de Asia y de Sudamérica, donde padres desesperadamente pobres venden a uno u otro hijo para que pueda sobrevivir el resto de la familia.
Menos conocida es la prostitución de menores, a tiempo limitado o también a tiempo completo, que existe a escala limitada, pero de modo sorprendentemente vasto y en proporciones crecientes en Europa occidental y en USA. La explotación de menores como actores de filmes o fotorromances pornográficos depende de organizaciones internacionales dedicadas a la producción y a la distribución de semejantes materiales. La explotación directa de menores que se conceden a clientes particulares pueden realizarla también organizaciones más pequeñas, pero no carentes de conexiones internacionales. A los menores, a veces vendidos por los padres, pero con más frecuencia huidos de casa, se los hace emigrar con el espejismo de aventuras y de riqueza entre personas que "legalmente" se hacen pasar por parientes suyos. Una vez caídos en la red, no es fácil que los interesados tengan el valor de revelarse; se resignan a un género de vida que consideran imposible cambiar, entre otras cosas porque se saben atados por un contrato mafioso que prevé para todo "error" durísimas sanciones, incluso a larga distancia de tiempo y de espacio.
3) REFLEJOS SOCIALES. Aquí se alude a algunos reflejos sociales de la prostitución.
a) Los clientes. Es casi imposible un análisis sociológico de los "clientes". Se han intentado algunos sondeos en clientes de la prostitución "proletaria", pero no en los clientes de las call-girls. Hay que distinguir entre los clientes "ocasionales", que no presentan particulares características, y los clientes "habituales". Éstos pueden ser "tímidos" que esperan perder sus complejos con un contacto prostitutivo, arriesgándose así a agravar sus dificultades psico-sexuales, o bien decepcionados por su relación conyugal, o impotentes y pervertidos. Es común en la prostitución proletaria un sentido de insatisfacción por un encuentro reducido a un cuarto de hora y poco personalizado.
b) Sobre la difusión de la prostitución sólo se pueden hacer conjeturas aproximadas, porque donde está vigente el sistema de la reglamentación (y el correspondiente fichaje) las prostitutas "clandestinas" -que las estimaciones sociológicas consideran más numerosas- evitan el control, y en los países prohibicionistas o abolicionistas es del todo imposible.
El fenómeno de la prostitución está difundido por todas partes e implica una circulación colosal de negocios. Entre los países prohibicionistas, solamente en Rusia y. en China Popular la prostitución clandestina es muy reducida, debido al efecto combinado de un sistema policíaco riguroso, de una educación cívica que reduce las evasiones individuales y de una nivelación económica que no favorece las especulaciones privadas. En los países de economía libre la posibilidad de explotación comercial y el clima de hedonismo favorecen la actividad prostitutiva más allá y en contra de la normativa legal.
c) La prostitución y las enfermedades venéreas. El temor al contagio venéreo, que se consideraba sobre todo provocado por la prostitución, ha tenido una parte decisiva para estimular una cultura contra la prostitución. Las estadísticas recientes desmienten netamente este temor. Las infecciones venéreas en los países industrializados de cultura occidental son debidas en gran parte a contactos con personas diversas, carentes de todo cuidado higiénico, más que a relaciones con prostitutas.
Ahora se añade el peligro de contagio de SIDA. Las prostitutas son posibles portadoras de virus, porque muchas de ellas hacen uso de drogas por vía intravenosa y porque tienen relaciones con demasiadas personas diversas que las pueden contagiar.
d) La prostitución y la criminalidad. El mundo de la prostitución gira en torno a la explotación y al tráfico de las personas y está ligado a la industria de la I pornografía, al racket de los locales de juego y al comercio de la l droga. Por eso hay que considerarlo como un factor criminógeno.
IV. Normativas legales
La actitud cultural-legislativa contemporánea oscila entre tres orientaciones diversas, que van de la reglamentación al prohibicionismo y al abolicipnismo.
1. Con LA. REGLAMENTACIÓN se tiende, gracias a programas más racionales y eficaces de los adoptados en los siglos pasados, a limitar rigurosamente el comercio y el ejercicio de la prostitución, reservando para ella locales autorizados y controlados, llamados casas cerradas. La primera reglamentación en el sentido moderno tuvo lugar en Francia en 1802. El ejemplo francés fue seguido pronto por otros países. [Más adelante, en el n.° 4, ! Régimen legal de la prostitución en España].
En muchos países las motivaciones sociales de la reglamentación se basan en la presunción de que la prostitución es un fenómeno ineliminable, e incluso en parte útil para satisfacer las tensiones sexuales, sobre todo las masculinas, mientras que hay que poner freno al libertinaje más evidente y un dique a la difusión de las enfermedades venéreas.
El fichaje de las prostitutas implicaba la visita sanitaria obligatoria y algunas normas para su defensa: no podían ser admitidas antes de los dieciséis años; debían ser libres de rechazar al cliente no querido y de limitar sus prestaciones (prescripciones que eran todas ellas habitualmente ignoradas).
El aspecto más discutible de la reglamentación es que tales Estados reconocen los aspectos negativos de la prostitución -de lo contrario deberían dejarla libre como cualquier otra actividad-, pero a la vez la oficializan. Además, la reglamentación legitima el comercio de las prostitutas, que, una vez fichadas, se sienten más destinadas a ese trabajo. La protección sanitaria, que constituye la motivación social predominante de la reglamentación, es improductiva por varios motivos: controla sólo a la prostituta y no al cliente; el control en fechas fijas descuida los períodos intermedios;. la mayoría de las prostitutas escapa a todo fichaje y control, ya que las "clandestinas" son más numerosas que las registradas.
El aspecto social positivo de la reglamentación es la posibilidad de un control, aunque sea reducido, y de una parcial protección legal y social de la prostituta.
2. EL PROHIBICIONISMO. A finales del siglo xlx, la Asociación inglesa de moralidad (The National Vigilance Association) inició una campaña contra la trata de blancas. Después de varias reuniones, se firmó en París una convención internacional (4 de mayo de 1919) que prohibía alistar para la prostitución a las menores, aunque consintieran, y usar para las mayores cualquier medio de coacción.
Pero la trata clandestina de menores continúa, como se ha indicado antes, incluso con la complicidad de algunos familiares. Para la trata de personas mayores habitualmente no se recurre a la violencia física; se proponen espejismos de ganancias fáciles y de afirmación, que luego se resuelven en formas renovadas de esclavitud.
En cualquier caso, las campañas contra los mayores abusos consiguientes a la organización de la prostitución han favorecido un cambio de mentalidad. De la reglamentación se ha pasado al "prohibicionismo", en virtud del cual la prostitución no puede entrar entre las actividades socialmente reconocibles. Este movimiento, alentado a nivel internacional, se difundió y fue adoptado en USA, en URSS, en casi todos los Estados europeos y en algunos países asiáticos, como la India.
El régimen prohibicionista considera la prostitución como tal un "delito" y propone su eliminación. Sin embargo ha resultado eficaz sólo en poquísimos casos [l arriba, lIl, 3, b].
3. EL ABOLICIONISMO. La orientación legislativa abolicionista parte del principio de que la prostitución en sí misma no ha de ser ni reconocida ni prohibida por el Estado, por pertenecer a las relaciones privadas. Con ello se suprime el fichaje y la visita sanitaria de las prostitutas, que no pueden ser sometidas a leyes discriminatorias especiales. Entre las mayores no es delito conceder el cuerpo propio con fines de lucro, con tal de que salvaguarden las leyes emanadas de la tutela del orden público, como la prohibición de la seducción o de actos obscenos en lugar público, el atentado contra el pudor, la provocación al vicio.
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